Receta de Jericallas tapatías
Las jericallas tapatías son un postre tradicional de Guadalajara, México, que se caracteriza por su textura cremosa y su superficie acaramelada. Este dulce, similar a la natilla pero con una capa superior dorada, tiene su origen en los conventos del siglo XIX, donde las monjas combinaban leche, huevos, canela y vainilla para crear un manjar que hoy es un ícono de la repostería jalisciense.
Su preparación es sencilla, ideal para cocineros principiantes que desean sorprender con un postre auténtico. La clave está en infusionar la leche con canela y vainilla, y luego incorporarla poco a poco a los huevos batidos con azúcar, evitando que se corten. El resultado es una mezcla suave que se vierte en moldes y se hornea a baño María, logrando una textura sedosa y un sabor delicado.
Las jericallas son perfectas para celebraciones familiares o para disfrutar en cualquier ocasión. Se sirven frías o a temperatura ambiente, y se pueden acompañar con un toque de canela espolvoreada. Aunque la receta original es sencilla, existen variantes que incorporan ingredientes como queso o coco, pero la versión clásica sigue siendo la favorita. Anímate a prepararlas y descubre por qué son un tesoro de la cocina mexicana.
Preparación
30 min
Cocción
50 min
Porciones
6
Ingredientes
Instrucciones
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1
Para comenzar, infusiona la leche. En una olla, calienta la leche junto con la rama de canela y la vainilla; lleva a fuego medio hasta que comience a soltar vapor, sin dejar que hierva. Luego, retira del fuego y deja reposar durante 10 minutos.
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2
Luego, prepara la mezcla de huevos. En un bol grande, bate los huevos con el azúcar y la pizca de sal hasta que se integren por completo; no es necesario espumar.
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3
Retira la rama de canela de la leche y agrega, poco a poco, la leche tibia a la mezcla de huevos. Vierte la leche en forma de hilo mientras bates, para evitar que los huevos se cuezan y conseguir la textura ideal de las jericallas tradicionales.
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4
Cuando los ingredientes estén integrados, vierte la mezcla en moldes individuales aptos para horno o baño María. Procura no llenarlos hasta el borde para evitar derrames.
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5
Después, coloca los moldes en una bandeja con agua caliente y hornea en horno precalentado a 180 °C durante 40 a 50 minutos, o hasta que al insertar un palillo, este salga limpio.
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6
Si deseas una capa dorada más intensa, en los últimos minutos de horneado sube la temperatura o utiliza un gratinador. Luego, retira del horno y deja enfriar las jericallas a temperatura ambiente antes de refrigerar. Refrigera durante unas 2 horas para obtener una mejor textura y sabor.