Receta de Alfajores de maicena
El alfajor de maicena es uno de los dulces más queridos de la gastronomía sudamericana, especialmente popular en Argentina, Chile y Uruguay. Esta versión casera destaca por su textura suave y delicada, que se deshace en la boca, y por su relleno generoso de dulce de leche o manjar. Es una receta ideal para quienes buscan un postre fácil y rápido de preparar, perfecto para compartir en familia o en celebraciones.
La clave de estos alfajores está en la masa, hecha con maicena, que aporta esa consistencia tierna y ligeramente quebradiza. La combinación de mantequilla, yemas y ralladura de cítricos le da un aroma fresco y un sabor equilibrado. El proceso es sencillo: se mezclan los ingredientes, se reposa la masa, se corta y se hornea por pocos minutos. Luego, se rellenan con manjar o dulce de leche y se decoran con coco rallado, aunque puedes personalizarlos con otros rellenos como crema de chancaca o chocolate.
Son ideales para meriendas, postres o para regalar. Su popularidad ha traspasado fronteras, y hoy existen variantes que incluyen glaseado, baño de chocolate o rellenos de frutas. Sin embargo, la receta tradicional sigue siendo la favorita por su simplicidad y sabor auténtico.
Cocción
60 min
Porciones
20
Ingredientes
Instrucciones
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1
Tamizar la harina, los polvos de hornear, la maicena juntos y reservar.
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2
Mezclar el azúcar flor y la mantequilla hasta que quede una mezcla homogénea, agregar la vainilla, ralladura de limón y las yemas una a una.
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3
Agregar la mezcla anterior (tamizado de harina) y mezclar hasta formar una masa suave, que no se adhiere a las manos. Reposar esta masa por 30 a 40 min.
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4
Estirar la masa a 1/2 cm y cortar con molde de 5 cm (para que obtenga la cantidad de alfajores mencionados), y llevar a horno 180°, por 8 a 10 min.
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5
Dejar enfriar y rellenar con manjar, dulce de leche o lo que se desee en realidad. En mi caso los hago con manjar o crema de chancaca, ya que, según mi experiencia serian los originales.
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6
Los decoro con coco rallado en el contorno, pero eso, ya es cuestión de gusto.