Receta de Alitas de pollo al ajillo
Las alitas de pollo al ajillo son una receta clásica y sabrosa que combina la jugosidad del pollo con el intenso aroma del ajo y las hierbas. Este plato, ideal para compartir como aperitivo o acompañamiento, destaca por su sencillez y por el equilibrio entre el dorado crujiente de las alitas y la salsa de ajo, vino blanco y romero. El pollo, una carne versátil y rica en proteínas, se convierte aquí en el protagonista de una preparación que no deja indiferente a nadie.
La receta comienza dorando las alitas para sellar sus jugos, luego se prepara una base de ajo pochado en aceite de oliva, que aporta un sabor suave y profundo. El vino blanco deglaza la sartén, integrando todos los sabores y aromas, mientras que el perejil y el romero añaden frescura y un toque mediterráneo. El resultado es un plato con una salsa ligera pero llena de matices, perfecta para mojar pan.
Esta versión de las alitas es ideal para quienes buscan una alternativa más elegante a las alitas picantes o barbacoa. Se puede servir como plato principal con puré de papas, o como entrante para una reunión informal. Si prefieres un toque extra, puedes añadir un poco de guindilla o pimentón ahumado al gusto.
Preparación
15 min
Cocción
35 min
Porciones
3
Calorías
90 kcal
Ingredientes
Instrucciones
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1
Salpimentar las alitas, freírlas en aceite comestible, retirar del fuego y reservar.
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2
En una sartén, saltear los ajos con el aceite de oliva, evitando que se doren demasiado.
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3
Agregar las alitas y remover constantemente, adicionar el perejil y el romero.
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4
Añadir el vino blanco, remover bien hasta integrar los aromas y sabores.
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5
Retirar del fuego una vez que el alcohol se evapore.
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6
Servir y decorar con más romero o perejil fresco.