Receta de Mermelada de limón casera
La mermelada de limón casera es una conserva artesanal que combina el sabor ácido y refrescante del limón con la dulzura del azúcar, logrando un equilibrio perfecto. Esta receta, de dificultad media, requiere paciencia, ya que los limones se maceran durante tres días para reducir su amargor natural y aprovechar la pectina de las semillas como espesante. El resultado es una mermelada brillante, con textura gelatinosa y un intenso aroma cítrico, ideal para untar en tostadas, acompañar quesos o dar un toque especial a postres.
El proceso comienza lavando y cortando los limones, reservando las semillas en una gasa para extraer su pectina. Los trozos de limón se remojan en agua, cambiándola dos veces al día, para suavizar la pulpa y eliminar el exceso de amargor. Tras el reposo, se separa la pulpa de la corteza y se cocina con azúcar y una pizca de sal hasta obtener la consistencia deseada.
Esta mermelada es perfecta para quienes buscan un dulce casero con carácter, alejado de los productos industriales. Además, admite variaciones como añadir vainilla o jengibre. Si te gusta experimentar en la cocina, esta receta te dará una satisfacción única.
Preparación
60 min
Cocción
90 min
Porciones
1
Calorías
250 kcal
Ingredientes
Instrucciones
-
1
Vamos a hacer nuestra mermelada de limón tres días antes para intentar quitarle un poco de amargor a los limones. Para ello, vamos a lavar bien los limones, los partimos por la mitad y retiramos las semillas que iremos depositando en una gasa limpia.
-
2
Atamos bien la gasa con las semillas y la ponemos en una taza con agua, cubrimos con papel film y reservamos estos tres días en la nevera para que las semillas suelten la pectina y nos haga de espesante para nuestra mermelada casera.
-
3
Partimos a su vez los medios limones por la mitad, los ponemos en una olla cubiertos de agua y los dejamos reposar durante tres días. Le vamos cambiando el agua dos veces al día, una por la mañana y otra por la noche.
-
4
Pasados los tres días, retiramos la pulpa del limón de la corteza. Como estarán muy blandos, se quitará fácilmente con las manos. Recogemos también el zumo que vayan soltando al pelar los limones.
-
5
Cogemos varias cortezas de limón y las raspamos con un cuchillo para que no queden pieles blancas, que son las que más amargan. Cortamos la corteza en tiras finas para añadirlas a la mermelada de limón.
-
6
Es muy importante que pesemos toda la pulpa y el jugo obtenido, puesto que esa será la cantidad de azúcar que necesitaremos para hacer la mermelada de limón. Como mi pulpa ha pesado 650 g, es la cantidad de azúcar que he puesto. Así que depositamos en una olla la pulpa de limón, el jugo que ha soltado, el azúcar, las pieles en tiras y una pizca de sal en una olla. También sacamos la taza de agua donde teníamos reservadas las semilla y vertemos tanto el agua como las semillas a la olla. Cocemos a fuego suave durante una hora y cuarto removiendo de vez en cuando. Veréis que queda líquida, pero no os preocupéis, conforme se va enfriando se irá espesando.
-
7
Al finalizar, retiramos las semillas y si si vemos alguna suelta la sacamos también. Podéis triturar con la batidora la mermelada, eso lo dejo a vuestra elección, por si os gusta más con tropezones o menos. Llenamos los botes elegidos con la mermelada y tapamos bien. Dejamos enfriar y guardamos en la nevera hasta su consumo.